¿Hijos? No, gracias

Cuando uno coge sus bártulos y decide cambiar el rumbo de su vida, siente una mezcla extraña entre poder y miedo. Seguro que alguno de vosotros lo ha hecho alguna vez, en mayor o menor medida…

Alberto y Sandra hicieron ese cambio a lo bestia. Pasaron de vivir en una urbe de 24 millones de habitantes, en México D.F., a estar alejados del ruido y vivir en el medio del bosque, a un kilómetro de Duruelo de la Sierra, en Soria. Él dejó su trabajo como director general de una gran empresa y ahora se dedica a recibir a los visitantes que se acercan hasta su casa, Eco Urbión.Yo le dije que su decisión había sido arriesgada y él me contestó que “arriesgar es quedarse en una vida en la que no eres tú”

Posado de las familias que compartimos mesa, charla y risas en Eco Urbión

Posado de las familias que compartimos mesa, charla y risas en Eco Urbión

Ahora su negocio de alojamiento agroecológico está casi siempre lleno de familias con niños, aunque ellos han decidido no tener hijos…”Igual es que me lo he pensado mucho“, me decía divertido. Nosotros, los padres de ésas criaturas que corretean por el salón, nos dedicamos a untar la mantequilla con sabor a mantequilla y degustar el café de puchero. Y a debatir sobre la crianza, la maternidad, sobre las decisiones que nos llevan a tener hijos, a no tenerlos, a tener más de uno…

Vas a escuchar las conclusiones de un experimento sociológico sin desperdicio. ¿¿A qué esperas??

(Música CC: Adrian Berenguer/ Hibai Deiedra)